Frescura y dejadez

Fresca la hoja que nos viste.
Fresco el cristal en que suspiro.
Fresca la soledad que se humedece
junto al vapor de unas sábanas vacías.

Fresco era el bosque que buscaba
en la mirada de las horas.
Un mosaico de verdes,
y no de inertes caracolas.

Pues a veces pienso en lo que quiero,
y otras pocas en qué hago.
En si gritaría si murieses,
o en morir sin haber gritado.

3 Me gusta