Evocación

Si decido evocarte impongo un reto

a mi memoria casi siempre hastiada

de esfuerzos de alto vuelo (eso me digo).

Debo restar, llegar a cero rabia,

a cero aldabonazos invariables,

a saliva sin sangre: cosas raras

que ya no están aquí: son el pasado

y requieren complejas matemáticas.

Si decido evocarte he de obligarme

al tenaz percutir en las bisagras

de una tarde olvidada cuando el brillo

de tus ojos marcaron mis barajas…

Y me aferré a tu piel con mis pupilas

que ignoraban inviernos, que de playas

gritaban la alegría satisfechas,

sin saber de barajas estrujadas.

Si decido evocarte y escalar

erosionada cumbre y remontara

las palabras de versos que no fueron

(Aunque habitan seguros: cabalgatas

que luego autoplagié cobardemente):

Mi tristeza rehiciera en serenata

tenue que en otro tiempo doblegado

fuera ganancia poética en tus sábanas.

Si decido evocarte en mis canciones

tal vez convoque a tiempo las alarmas

que descuajen mi sangre resentida…

Pero no evocaré cristal de llamas:

No he de correr el riesgo de incendiarme

si puedo remedar cualquier falacia

y elevarme en el vuelo (eso me digo)

y hacer creer que evoco con mi farsa.

5 Me gusta

Muy bueno e interesante poema.
Me guastó
Abrazos

Muchas gracias, amigo Pedro.
El tema… Parece que lo interpretaste en su exacto sentido. Ya sabes…

1 me gusta

Gracias a ti Alejandro, por tu bello poema y el contenido de su mensaje.
Un placer leerlo.
Abrazos