Etapas de una flor

empezó con la negación
y los sueños extraños,
las calles se llevaron tu nombre,
pensé que volvería a verte
en los ojos de otras criaturas
y los inviernos serían más amenos,
pero creí escuchar tus pasos
contra el mármol
cuando desperté,
por un momento entre la realidad
y la ilusión seguías aquí
y si no salía de la cama
permanecias así.

empezó con la ira
y los gritos al teléfono
a mi mejor amigo en una mañana
de julio,
con el mes escapándose entre
mis manos
y desplazándose en el tiempo,
desde entonces no me pertenece
y el calor parece tan aplastante
que apenas puedo levantar la cabeza,
aguanté la respiración
y atrapé mi muerte
y le pregunté por qué madrugaba
tan pronto y no supo responder,
me sacó al amanecer de la ventana
y me recordó playas más lejanas
donde desearía estar
y que ya sólo son recuerdo;
el verano pasó a ser dibujo
y garabato cuando te lo llevaste.

todo empezó con la negociación
del diablo y el adiós
que comparten la misma vocal,
dejaría de hacerme sangre
en las uñas y en el alma,
la cabeza sería suya y mi cuerpo
un templo de rituales dominicanos
con tal de no verte en el suelo
con la hora en los talones
y la respiración desacompasada
con todas las canciones
que llenarían el momento
y el silencio que no me atrevía
a llenar con otra cosa que no fuese
mi cuerpo,
te agarré todo lo fuerte que pude
y no fue suficiente para que no te fueras;
me quedé pobre
y el oro pareció de juguete
cuando no se cerró el trato
y fracasé el trueque de la naturaleza.

todo empezó con la depresión,
aunque sea una palabra llena de licor
y cueste tragarla,
la tristeza de tres noches y el luto de tres días,
de brindar por las tardes a tu rincón
y tirar la comida que me sobra,
del arrepentimiento por no compartir
el último viaje contigo
y el alivio de recordarte entera,
ya no aprecio la navidad
y diciembre se ha vuelto insípido,
el vacío se comunica con el pasado
y me ceba hasta llorar
el mayor desconsuelo de mi vida;
abrazo los cojines
e incluso mis hombros
pensando en el hueco
que se hace inmenso
porque yo soy carne y el cojín
plumas y no hay amor
en ninguno de los dos,
llegó la tormenta
y no quise apartarme de ella
con la esperanza de crecer
enredaderas y todas las flores
que se comparan a ti.

todo terminó con la aceptación
de que eres imborrable,
como la realidad de que no vuelves
y de que he olvidado toda la niñez
contigo,
de que me cuesta recordar tu rostro
si no busco entre las fotos
y de que el impulso de querer
está forzado;
he intentado reemplazarte
y amar como tú me has enseñado,
las señales me cegaron
y el mundo no me dejó continuar,
primero tengo que sanar
y no llorar cuando escribo sobre ti,
aunque no haya forma
más bella de afecto;
cada vez duele menos
y me veo capaz de mirar a otros ojos
y desvivirme por ellos,
pero aún es pronto
y la flor está recién cortada.

cómo las etapas de una flor,
algo volverá a crecer en tu jardín,
la sal en la tierra,
este sentimiento tan particular,
no durarán para siempre.

•••

evermore. — Taylor Swift.

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