Una y otra vez
la impertérrita esfera giratoria del tiempo
me devuelve al origen
de las horas sublimes,
de los amaneceres eufóricos, azules
tras las noches en vela.
Una y otra vez.
Pero es tan tarde ya,
que no encuentro razones
ni risas ni deseos
en cada aurora nueva.
Y está ya casi seco
aquel pozo profundo y rebosante
de risas y lujuria
con ansias de ternura.
Y cansado me espanto, me fustigo y me odio
por tanta ilusión muerta,
por tanta vida viva
como derroché entonces
en inútiles noches incendiarias
de pólvora mojada,
sin causa ni destino.
Una y otra vez,
la impertérrita esfera giratoria del tiempo
me empuja a los orígenes
de mis sueños intactos.
De aquellos sueños mágicos
que ya nacieron muertos.
Me identifiqué tanto con estos maravillosos versos…
Solamente te das cuenta de lo valioso de vivir intensamente y no desperdiciar el tiempo, cuando ya se va acortando… Hagámoslo con lo que quede!
Hermoso tu poema, me llegó muy dentro!
Un abrazo, Jerónimo!
No,no existe,tal vez por eso nos obcecamos en volver una y otra vez al punto donde no hicimos las cosas bien.Aunque dudo que,de poder,solucionáramos algo.