Era un mes de octubre

Nos quedó un corazón sin luz
un cortocircuito entre gemidos
finalizado el acto.
La caricia en el suelo
arrugada y fría.
Olvidamos
el número de la habitación.
Quedó cerrado el ventanal
por donde vimos el mar
aquella noche.
Perdimos la llave
guardiana de la ropa del alma.
Nos abandonamos sin palabras
tú por una puerta, yo por otra.
Dos taxis con rutas diferentes
y el móvil de prepago
tirado en la basura.
Llovía
era un mes de octubre.

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