Entre

Entreverada en tu entrecejo,

entretenida en entrevistar tu sombra,

entregada a tu consejo,

-entretanto no me oponga-,

fui entrelazando deshonras

y entretelones que dentro

de mi credo no se nombran.

Entrenada en tu entelequia

de entrelíneas circunflejas,

puse mano a la estrategia,

que entreabriera tu compuerta.

Más…,

Tu entrecana mala testa,

fue entretejiendo siniestra

las entradas y salidas

entre el “Sabe” y “No Contesta”.

Y entronando necedades

entrecortó los pasajes

entre “Tu” vida y la “Nuestra”.

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