Comenzábamos las líneas de ese tango
con figuras aprendidas de rutina
adornados con las piernas cornalinas
y siguiendo con la música el fandango
¡Ella fue quien despertó mi pasionaria
al dejarme de aquel ritmo embelesado!
de sus ondas quedaba yo prendado;
disfrutando de alegría temporaria
Pero era ella pareja pasajera:
como flor me regaló sus hermosuras
en los breves instantes de locura
que el danzar me entregó por compañera
Y al final de la farra, ya sin luces,
con salidas se alejó de mi camino
y me quedé varado en el destino
sin sopesar las espinas ni las cruces
La busqué entre giros y sacadas
con arrastres y planeos quise tenerla
pero era frío lo que hallaba en milongueras
y un bandoneón mis querencias desgarraba
Mas el destino, en buen lance, me brindó
un reencuentro con ella ¡Bello tango!
y al tenerla de nuevo entre mis brazos
mil figuras su cadera me obsequió
Mi sentir se encontraba embelesado
y quise de mi mal hacer despojo
y en mitad de aquel baile endemoniado
al mirarla quedé en gancho con sus ojos
Los compases conformaron un armado
y su ser me enseñó, de hermoso modo
que un tango será siempre bien bailado
si el sentir y la pasión lo enroscan todo
©Miguel Humberto Hurtado