En vísperas del encuentro

Después de un plácido sueño

Despido a la madrugada

Dejando a un lado mi almohada

Con nuevos bríos y empeños

La mañana frunce el ceño

Al ver con que regocijo

Abandono mi cobijo

Para activarme temprano

Saludando al nuevo día

Haciendo esta poesía

A quien con sus tiernas manos

Me hace sentir tan ufano

Cuando tierna me acaricia

Mi tronco y extremidades

Sin peros ni vanidades

Y si con mucha delicia

Siempre en reciprocidad

De tan cariñoso gesto

Con denuedo yo estoy presto

A complacer la ansiedad

Que ambos llevamos allá

Donde sin ningún misterio

Hacemos del monasterio

Un lugar de santa paz

La pasión y la ternura

Que antecede cada encuentro

Demuestra el amor al centro

Que convierte siempre en una

Nuestras dos anatomías

Que en amorosas porfías

Luchan en la cama, cuna

Donde el amor y locura

Se encienden en llamarada

Sin escuchar la llamada

De la razón y cordura

En saludo a la ocasión

De concretar nuestro encuentro

Será el monasterio el centro

Donde con mucha pasión

(Tan grande como las palmas)

Uniremos nuestras almas

En un solo corazón.

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A complacer la ansiedad

Que ambos llevamos allá

Donde sin ningún misterio

Hacemos del monasterio

Un lugar de santa paz

La pasión y la ternura

Que antecede cada encuentro

Precioso querido amigo poeta Pedro.
@Saltamontes. Un saludo!

Has preparado una hermosa senda poética en vísperas del encuentro.
Elegantes versos, adornados con la fina textura de la rima.
Encantador poema!
Saludos cordiales, amigo Saltamontes!

Lo posterior promisorio ante una víspera con esas expectativas. Bravo Pedro, un verso te lleva al otro irremediablemente hasta el final. Muchas felicidades. Abrazos fuertes

Muchas gracias, amigo Muss por tan elogioso comentario.
abrazo

Muchas gracias querida amiga Argentina
Un fuerte abrazo

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