En un funeral

Ígnea, misteriosa, etérea el ala
que en su vuelo (bondad, belleza y ser,
en efímero goce del placer),
a espíritu pueril dolor regala.

De la savia su ausencia el hacha tala
y al madero, que amor frutal dio ayer,
abandónale cruenta en el arder
de pira que reviste adiós de gala.

Yo quise de ardores, frutos cosechar
sin médula arterial de augusta dama;
¿y quién el dulce néctar trasmutar

ha de poder, si quiere con la rama
el arte de raíces usurpar?
¿quién puede sin pabilo ver la llama?


Abril 8 de 2022

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¡Me gustó mucho tu soneto!

¡Sobre todo las preguntas-reflexiones finales!

¡Saludos!

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Saludos Alda, gracias por tu visita.

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Agrietas la llama. Esclareces la vida. Edificas la muerte. Descansas las ganas! Gracias por aglutinar “el arte de raíces usurpar”, Javier. :rose:

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:wave: gracias por tu visita y comentario, abrazo grande.

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