Tiene hambre de tus alas el cielo, mariposa
¿Ha de comerse el clavel el filo de tu figura primorosa?
Silueta más fugaz que la frescura de la rosa
mutilada por el amante visceral
que sobre ti la mirada posa.
Tu amado cielo azul te añora
Y vuelves a él, sorda de la voz que implora
Insensible a los olores del carmín
que el campo azora,
Insensible a lo que se deforma
entre los girasoles que se abren a la aurora
Así revientes mariposa
Así te trague el horror que ignoras
Impertérrita en el vuelo de tu ala traidora.
Así muera también
La silueta arrogante de tu figura hermosa
Hecha toda espuma, siempre de tu memoria celosa