En la tinta del verbo

Este verso en la arena,
recostado en tus pieles,
madre mía,
se parece a la sombra
que siempre va conmigo,
aunque intento perderla
en cada bocacalle
del barrio de las penas.
Todo se siente libre
en tus alas de pájaro,
en tu brisa marina,
en esa tinta fresca
que llena mis pulmones,
cuando soplas enérgica
trepada al horizonte,
y las olas te abrazan…

Lo cierto
es que las voces aparecen,
lejanas, señalando.
Acusando a la vida,
justificando el trono.
Pretendiendo escindirnos,
recortarnos del otro,
apagar la pregunta,
ponernos en carrera,
ahogando nuestras letras,
y sueños, y desvelos,
en la densa rutina
de las jaulas mercantes
que todo te lo venden,
solo para comprarte.
Pero nada más pueden.
Solo son
si los dejamos ser.
Al fin y al cabo,
es sólo vanidad.

Este verso en la arena,
recostado en tus pieles,
madre mía,
parece que tuviera
muchas lunas,
muchas nuevas preguntas,
muchos viejos silencios,
y es apenas un paso
al borde del tropiezo,
un mensaje distante
para quien no responde,
un volcán desvelado
que nutre y desagota
su torrente de calma,
su montaña de furia,
allí donde las aves,
eternas pasajeras
de este cielo temprano,
esperan silenciosas
al filo del misterio,
el rojo amanecer
de sus cantares sublevados…

Este verso en la arena,
recostado en tus pieles,
madre mía.
Parece que tuviera
a la noble compañera
de la esbelta sonrisa
en la tinta del verbo…

…y la tiene.

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Ay, Marcos, qué bello escribes!!! :heart: :heart: :heart: :hugs:

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Hola, Tali.
Muchas gracias.
Eres muy amable.
Me alegra que te haya gustado.
Abrazo grande!

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Hola, Alfonso.
Muchas gracias por pasar compañero.
Celebro que te haya gustado.
Gran abrazo!!

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Muy lindo!!
Saludos cordiales. :hugs: