Silentes esporas del olimpo,
como puntas de un gélido aguijón.
En un número mayor que el de los astros del huidizo universo.
Más que todas las almas que han pasado por el mundo. Sí…
Agáchate,
obsérvalos tan cerca y permite
que el asombro te rinda
aquí en el arenal.
El medanal suele epatar
Mirando el infimo grano
Y del olimpo lejano
Esporas en su orbitar
Quiere decir que pensar
Observando la natura
Nos deja una imagen pura
Del infinito universo
En la arena de estos versos
Que escribe Andres Escosura.
¡Qué hallazgo tan bien logrado! Un poema mínimo en escena y enorme en misterio: convierte el arenal en un cosmos y el gesto de agacharse en una verdadera revelación. Bravo.
Querido Domingo, me ha hecho mucha ilusión esta décima dedicada al poema. Es un gran honor, y me la guardo de recuerdo. Muchas gracias por tu tiempo y arte. El virtuosismo poético se nota en estas cosas… Un abrazo!
Qué tacto tiene nuestro querido poeta Andrés! Qué despliegue de arenal. El poeta y su espesura refleja la profundidad de la sutileza; y su bravura se yergue de infiltrado, para que el cosmos y sus bondades nos alimenten la conciencia del ahora y el después de los finos párpados. Un deleite de invitación. Felicidades! Abrazo de los que hacen bien.
Uff, qué belleza!!
A veces omitimos lo verdaderamente bello que está en lo simple, en lo que pisoteamos, lo grande está en lo pequeño, en las cosas simples que vemos a diario. Solo debemos detenernos y observar porque se nos va la vida y no la contemplamos. Muchas gracias por invitarnos a ver el universo que hay en lo pequeño. Abrazos cariñosos.
Enormememte agradecido, @Sinmi, por tu amable y cariñoso comentario. Sí, el poema va justo en esa dirección: apreciar lo pequeño, pues hay un universo en ello. Gracias por destacarlo!