Elige

Elige

Elige un mar. Tu mar.

Comprueba como trilla la marea

las huellas perdidas de las aves.

Si vienes de los campos agrietados

en una Castilla anclada de mensajes

y hasta aquí has bajado buscando una salida,

verás que todo se asemeja.

También el mar posee sus laberintos

interiores. Labra y cosecha

hinchados vientres de ausentes caracolas

entre surcos de olas agotadas.

Allá eras una estaca, un poste desnudo

en la meseta desgastada y su infinita languidez,

una insolencia tenaz contra el viento del norte.

Aquí serás una orilla sacudida en un viaje

de ida y vuelta, todo el sol en la palabra

y la vista extendiendo sus preguntas

en el infinito descampado de la espuma.

Elige el horizonte. Tu horizonte.

Todo será azul mientras lo pienses.

Dará igual donde te plantes si tus ojos cultivan

tu páramo interior y llevas su luz

pegada como un vínculo.

Si estás atado a tus paisajes los cielos se parecen.

Si está la imagen enquistada el verbo es heredado,

los cielos se repiten y tu estado se contagia

de un lenguaje que adolece de la rosa de los vientos.

Del Poemario “Como Ojo De Artrópodo” de Carlos Domingo Álavaro
Publicado en Junio 2021.
Procesando: 20210614_194725.jpg…

4 Me gusta

Me ha gustado mucho tu poema, Carlos.
Ese verso, por citar alguno, porque todos son buenos, me encanta.
Sé muy bienvenido.

Preciosos versos y muy certeros, así es, todo depende de la mirada de tus ojos y tu cultivo interior, sea mar o meseta la que nos rodee, poeta!!