El viejo mendigo

El viejo mendigo
constantemente borracho
se acercó un día
y me regaló un libro.
-A mi porque?
Un viejo libro raído
lleno de anotaciones.
-Tú lees amigo.
-Usted como lo sabe.
Me explico que mi cara
desbordada por la angustia
es de las que buscan refugio
en las esquinas
en las palabras.
Me habló de poetas
cuyo nombre no recuerdo
que nunca pretendieron
las grandes recepciones
en círculos impostados.
Que solo se conformaban
con saber que en un banco
de un parque cualquiera
un viejo mendigo
constantemente borracho
leía sus poemas.

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Muy hermoso, compañero! Me hizo recordar al poeta Leopoldo María Panero, un poeta “maldito” de duras vivencias.
Saludos, Josele!

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Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.

Muchas gracias, saludos para ti…pedazo de poetisa.

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