El último minuto de D. Manuel Azaña

Don Manuel replica el conjuro
de las bestias pardas con una rigurosa
oratoria,
cambia verbo por fusiles y lógica por sangre,
en el imposible momento de la victoria.
Don Manuel, estoico y sonriente,
observa la tarde y su límpido destello,
imaginando un anochecer alcalaíno,
un país cuerdo y eficiente,
una mortaja empapada de odio y Holocausto.

Foto:Eberhard Gross
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