El último barco

Como el último barco que surge entre la niebla espesa:
fantasmal, solitario, rendido a su destino
de haber vivido mucho y no saber si bien,
y que espera para ser recibido en dársenas dormidas.
Así aparezco yo en las sórdidas noches
por los cruces mortales
que tienden avenidas insensibles al paso,
esperando abrazar el postrero desastre
del tiempo que se va.
Como mi vida, a golpe de oleaje,
que se estrella en las rocas
de una profesión a la que no tengo mucho aprecio,
más que por lo que dice por todo lo que calla.
Por eso espero llegar hasta esa ensenada
que me devuelva al olvido,
al seno de las cosas que no tienen memoria.
Y mientras tanto doy noticias
que son pura ficción y otras que son mentira,
malas y buenas informaciones
que a veces son un calco de mi vida.

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