El tiburón

Quizás te parezca un monstruo.
Un gigantesco pez sin alma.
Pero puedo sentir
y me duelen tus arponazos,
el violento brazo que zahiere.

No eres más que un ignorante.
Miles de años he sobrevivido
a la incomprensión y el dolor;
mientras, tú te morirás sin resurrección,
ahogado por tu maldad sanguinolenta,
en el viaje definitivo,
en una cuenta atrás, fatídica e ineludible.

No te guardo rencor.
Tu ceguera es absoluta desde la cuna.
Ojalá llegue el alba a tu vida
y te deje apreciar mi océano,
los astros y la tierra
que no solo tú habitas.

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La prepotencia humana en unos versos tan bien trazados…
Un poema muy intenso en su contenido.
Abrazos, amiga!

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Muchas gracias, María!!