El río escondido

El eco de tus aguas inquietas
resuena en mi sueño etéreo.
Esconde en su regazo
la húmeda memoria de extraños días,
empujados por el cauce del misterio
que me produce escalofríos,
que ahonda en mi más primitiva esencia.

Río que escondes tus alas líquidas
entre retamas mojadas,
sal de tu escondite,
ven a empaparme con tus corrientes caprichosas
y lastímame con ellas, si lo deseas.
No me ignores. Te necesito cerca.

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Precioso poema, siempre hay un río de nuestra infancia el que añoramos…
Abrazos, amiga!:blue_heart::blue_heart::rose:

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Este río, al que le dedico el poema, se llama Monelos y está sepultado, escondido bajo el asfalto. Lo cubrieron hace años. En su momento, era el “río de Coruña”. Gracias, María.

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Ufff! Tremendo poema!

Me encanta su súplica… rogando al río que venga, refresque, empape, orade!
Con una necesidad incontenible!

Tremendo!

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Me sonrojas. Me alegro mucho de que te haya encantado mi poema. Un abrazo inmenso.

Qué rebonico! Me gusta mucho el final, como una súplica desesperada… Muy buen poema, compañera! Abrazo!

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Muchas gracias, Pequenho_Ze. Abrazo fuerte.

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