El poema muy largo: el brumoso despertar

[…]
Volveré:
La luz de aquella mañana aún relumbra,
la plaza del mercado vacía,
la furgoneta en la que viajaríamos al pueblo
(santo Dios, apenas un cochecito blanco con capitoné,
la cruda pobreza que boquea en cada detalle de aquel tiempo),
atestada,
como es natural,
¿iríamos todos?..
Yo no recuerdo los viajes familiares en el autobús verde,
“la serrana ”,
interminables,
por rutas de delirio cósmico entre sierras agrias,
parando de pueblo en pueblo;
ni los churros que, según mi madre,
mi padre nos compraba en Alba de Tormes,
tal vez para hacer más llevadero aquel suplicio…
(Luego hubo otra furgoneta, azul grisáceo,
conducida por un obrero del almacén de mi tío,
al que iba de contable, mi padre por las tardes,
seguramente igual que aquella blanca).
Pero es la mañana luminosa
de aquel día a primeros de Julio,
y el silencio de los soportales,
y la visión desde lo alto en el balcón,
y luego en los cortos pasos de sol y sombra,
sin calor, ni agobio,
aunque no frescos,
la que añoro,
todo lo que ahora evoco,
que pulsa como un vértigo todas mis cuerdas,
que impregna de sentido mis sentidos…


ese cielo tan azul, que es azul, que yo lo veo,
esa luz de mi infancia,
esa belleza…
¿Cuántas veces lo he sentido?


Alguna,
entre ellas,
en aquella adolescencia con la que comencé este largo poema,


idéntica a nubes y, sin embargo, densa…


Tuvo que ser ese último año, el octavo de mi vida,
no me imagino con menos de siete,
sintiendo la plenitud de la existencia,
a palo seco:
ningún vino que trastornara mi cerebro,
ni orgasmo que lo suspendiera,
el puro bienestar: placer puro.


(¿Es esa la esencia epicúrea:
ni Apolo, ni Dionisos?,
no divagues: no rompas el momento,
con precisiones pedantes:
todos los dioses,
y filósofos,
han muerto.)


[…]

2 Me gusta

Estimado Pippo, lleva varias veces dando un “me gusta” a este poema largo, que voy publicando a fragmentos y que cada vez parece que leen menos. Se lo agradezco. Recibir “me gustas” es una recompensa (“feedback”) agradable. Pero, a lo mejor, y aunque dejara de recibirlos, en vez de ir poco a poco leyendo el poema, le podría interesar a usted que yo le enviara el poema completo -unas sesenta y dos páginas o tres mil versos-, como ya anuncié al comienzo de publicarlos que haría gustosamente a cualquiera que me lo pidiera. Por el momento, solo me lo han pedido AlfonsoJParedes y Tali. En fin, solo quiero añadir que -como me ha pasado con otros muchos autores que escriben en este portal-, a partir de su respuesta o acogida he leído sus poemas. Quiero decirle que el solo nombre de “Pippo” me evoca alegría, luz, resplandor…; en cambio, siento con frecuencia un poso de melancolía -que, a lo mejor, está en mí. No me tome demasiado en serio: opino sobre todo y mis juicios, por lo que he visto, y aunque yo no tenga intención de provocar rechazo, no son siempre bienvenidos. Yo seguiré publicando estos fragmentos mientras tenga esta posibilidad. Reciba un cordial saludo.