Me temo que el final ya viene,
me asomo por la ventana,
él me saluda alegre
mientras yo me escondo, aterrado.
Oigo sus pasos acercarse,
vamos a respirar el mismo aire,
llama a mi puerta insistente,
no sabe que tiene llaves.
Se acerca, ya huele a dolor,
ya huele frío, ya siento frío.
una sombra se acerca a mi puerta
crujen las tablas y cruje mi voluntad.
Ya lo veo, tiene forma de sufrimiento,
su cabello de color amargo,
se encuentra vestido de muerte.
Se detiene y me mira.
Sus ojos, me ven el alma,
con un pañuelo me seca las lágrimas,
me estrecha su mano, y su voz,
Con un grito me llama.
Pero el grito como un susurro,
me adormece, tomo su mano,
el frío me toca los huesos,
la muerte me toca el alma.
En un suspiro una vida,
la muerte se vuelve calma,
ya no respiro frío,
ya no siento frío.