Mujer! Dos seres esteparios en ti habitan,
en silencio, día a día te debilitan,
uno te cubre de dolor y sufrimiento,
el otro deja en tu piel su cruel tormento.
El lobo te acecha día y noche,
robando tus fuerzas sin reproche;
la mariposa, con sus alas, te castiga,
invocando a Ponos, dios de la fatiga.
El sol de Apolo, que para otros es amigo,
para ti puede ser otro enemigo;
su luz, que a otros acaricia,
sobre tu piel se vuelve malicia.
Nix te contempla en tus noches largas y oscuras,
mientras recorres sola este sendero de torturas,
le reclamas llorando a las Moiras tu destino,
preguntando por qué te tocó este camino.
Y sé que a veces ya no quieres luchar
sin saber cuándo la guerra va a cesar.
Pero aunque el lobo te vuelva a acechar
y la mariposa no deje de revolotear,
recuerda que, aún herida, sigues adelante,
con un corazón valiente y desafiante.
¡Mujer! Resistir ha sido tu gran hazaña,
aunque te cueste levantarte cada mañana,
con tus cicatrices, fe y esperanza
sigues luchando con fuerza y templanza.
Y aunque el dolor vuelva a querer vencer,
sigues eligiendo luchar y renacer.
darnoC
Nota: Poema dedicado a todas las pacientes que padecen se Lupus Eritematoso sistemico