El goce impaciente

Detengo el goce del minuto que está por acabar
abro el tiempo y la sal y los barcos y el mar
y en la oscura noche es el pulso listo para gastar
algo anclado a la memoria para dar.

instante consumado, vértigo de la hora, vértigo del país
no te has llevado nada, ni la hora extrema;
hay una pelea entre ser poeta o ser de aquí
soy yo mismo devorado, comido por la propia cicatriz.

pide el gozo el cuerpo, el pan, la armadura
y en eco habitable sale el soldado
con sus cenizas ya consumado

tiempo de estrella muerta y encontrada
nada ya sostiene mi caída, si el goce impaciente
del luto de azúcar y duelo permanente.

8 Me gusta

Vivir entre la poesía y el mundo…mientras uno muere, el otro nace, así es la vida interna del poeta!
Un gran gusto leerte, poeta…me ha encantado este poema, ya sea en su forma como en su fondo!
Saludos de resplandores poéticos!!

1 me gusta

pues si, toda mi poesía está bordada de nostalgia y desesperación. Algo típico diria, pero ya está. Que bonito cuando las letras te recuerdan a alguien, es un grado más de introspección. Un saludo y gracias por leerlo

y es que siempre tiene que haber la dualidad, sino el mundo sería tan inhumano, y más los poetas que nos dedicamos a descubrir esas dualidades, muchas veces internas en uno mismo, gracias por leerlo

1 me gusta

Qué imagen tan potente. Todo el poema lo es, pero en especial me quedo con esos versos.

1 me gusta

gracias por “rescatar” esos versos, en definitiva es el resumen del poema, y es que somos eso, cicatriz que se come y se sana.
gracias por leerlo

1 me gusta