El gatito

La vida es bonita te lo dice ella que a veces vomita.

Es como un acordeón, se acorta y se estira, pero siempre suelta música.

Mira el gatito que bonito… ya me vale la pena la aventura de la vida.

Llámalo, me gustaría hacerle carantoñas, me dice ella.

Misi misi misi ven aquí misi, le digo yo.

Y la sentí mi musa al verla bailar entre pelusas,
mousse de musgo con escaramuzas,
cosas por las que ir a misa y llenar la mesa,
musitando entre musarañas traviesas.

Y le dije al gatito misi misi misi, ven para aquí un ratito.

… Vale, tampoco le puedo sacar más “chicha” al asunto.

Porque el gatito no nos hizo caso.

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