El fantasma

Solo usted conoce el silencio
de un nocturno desierto
de sábanas,
de un abismo de palabras
que gota a gota derramó
nuestra piel,
de la fosa en el lecho
esperando un cuerpo
para abrigarlo,
encendiendo una hoguera
de recuerdos helados
queriendo sobrevivir.
En este panteón del amor
soy fantasma errante
sin luz,
compañero de las sombras
que jamas abandonan
su hogar,
las barajas heridas tiemblan
en mis manos embriagadas
sobre la mesa,
un rayo de sol quema mis ojos
despierto y el espejo me mira
otro día, aún estoy solo.

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Hermoso poema, compañer@!
Lo he leído con ganas, como quien quiere saber cómo acaba.
Saludos!

Gracias compañera Wallace, que bueno que te gustó. Saludos