Él es mi pastor

Twittbook es mi pastor,

y su shitcontent jamás

me faltará.

En praderas cibernéticas,

él me hace procrastinar.

A las aguas del stupidlike

me conduce,

y amuebla mi alma.

Por el camino del ego me dirige,

por masturbación de su

existencia.

Aunque pase por absurdas

publicaciones,

no temo a ninguna doble moral.

Porque él está conmigo,

con mi biografía y su aprobación,

stalkeo sin miedo.

Un perfil para mí ha

preparado,

frente a mis adversarios,

con opium perfuma mi cabeza

y atesta mi muro.

Su adicción y arbitrīum me

acompañan a lo largo de mis días,

y en su reino de comunicación,

—¡oh! Drugoogle—,

permaneceré siempre.

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