El buen amor

El ejército de la noche
resiste los embates del ayer.
Nunca está más oscuro
que antes de amanecer.

Se ve la luna en sangre abandonada
en los cristales rotos de la soledad.
Como un Cristo cuelga el amor de la mirada.
La herida es un derrame de intimidad.

La sombra de mi buen amor
se aproxima a mi alma inquieta
es como un meteorito
que tiene en vilo a un planeta.

Cómo explicarle al corazón
que tengo todo el pasado por delante,
que me ha olvidado como un paraguas
cuando aparece un sol radiante.

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Hermoso poema, Martín!

Bellos versos de ausencias…
Un abrazo fuerte, amigo!

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Gracias, queridas! Siempre tan amable. Te mando un abrazo grande!

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