El arrepentido

Era un hombre ya abatido
Y sufría del dolor
Pues había sucumbido
al pecado abrasador.

La conciencia perturbada.
El pesar por la maldad.
Le dolía, le agobiaba.
Anhelaba ya la paz.

Y pidió misericordia.
Reconoció sus ofensas.
y busco con Dios concordia.
¡Y rogó ante su presencia!

¡Tuvo el perdón anhelado!
¡Se le borró todo error!
Su espíritu renovado
alabó al Gran Creador.

(Basado en Salmos 51)

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