El arquero

todas las veces que me han visto irreparable
han sido las más auténticas de mi vida,
nunca arreglo lo que mis dientes hacen
y mis nervios se pierden
en todas las zonas que logro esconder
con las luces apagadas,
no podría cambiar por más que lo intentase
y no puedo dejar de dañarme
de ese modo,
como si los castigos que me han impuesto
no fuesen suficientes y deba estar
en deuda por tolerarme;
soy el lugar donde todos vienen a gritar,
y nadie ha conseguido recomponer
lo que ya se conocía como quebradizo
porque escucho todo lo que han perdido
y les doy todo lo que yo no tengo
para poder solucionar aquello que nunca
he visto y ahora heredo
como una maldición que podría pasar
a todas las personas que he creído
que la solución llegaba con ellas
y ahora se han ido.

si soy la reina de todas mis desgracias,
quien sujeta la corona a fuerza de tambor
y se cuelga de las guillotinas
que todo el mundo me muestra,
si soy el brazo que se mueve
y no encuentra nada,
aquel que aprieta los corsés
al borde del pecho que solo aguarda
un corte más de todos los huesos
que las ballenas han castigado
allí donde debía haber más
que hilo y humo,
si soy el arquero,
si las estrellas me han llamado,
que alguien me diga qué hago
debajo de una cama
si no hay nadie a quien salvar
de todas las cosas que han estado
y estarán aunque no las vea.

de todas las cosas que he dicho,
se han quedado las peores
y a veces busco el día
en el que deje de esconderme
tras lo que no existe
para que alguien lo transforme
en todos los poemas que no consigo ser;
si soy yo quien se recita
entonces me quedo sin palabras
que puedan usar el resto
para escribirme desde el otro lado del mundo,
desde la otra punta de mi ciudad,
desde ese rincón de esta habitación
todos los motivos
por los que no me abandonarían
y todas las verdades para no quedarse
porque yo tampoco lo haría.

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Es hermoso como escribes desde ese mundo agónico y al mismo tiempo habitado por demonios, que parecen escupirte, a la vez que te hacen compañía. Es triste a la vez que desolador, ese paisaje que nos muestras y sin embargo evidencias la fortaleza del héroe, capaz de ganar todas las batallas, amparado en su soledad y en la pericia de años transitando el mundo, sin otra compañía que el silencio y tu propia sombra. Me encanta la serenidad con la que escribes y ese corazón que tiene el pálpito de un guerrero en la batalla. Un gran poema. Un saludo.

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Este es uno de los comentarios más bonitos que he recibido nunca, muchas gracias! :heart:

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