Diálogo entre tus ojos y mis ojos

—¿Qué miras?

—Tus ojos.

—¿Mi ojos?

—Los luceros que tiemblan

en la oscuridad de tu rostro.

—¿De qué color son

que no puedo verlos?

—Del color de los silencios.

—¿Acaso tiene color el silencio?

—El color de tus ojos

callados e inmensos.

—¿Y son hermosos?

—Más que un crepúsculo

bordado en oro.

—¿Tus palabras serán mentira?

—Si no me crees,

contempla mi mirada herida.

—¿Son grandes mis ojos?

—Tan grandiosos como el amor

que por mis versos asomo.

—¿Te burlas o me halagas?

—Te digo lo que siento,

y cuanto mi pasión ama.

—¿Tanto te dicen mis ojos?

—Tanto, que cuando me hablan

olvido lamentos y enojos.

—¿No te habrás cegado

mirando el sol de la tarde?

—Tan solo observo

cómo tus ojos arden.

—¿Cómo han de arder

si los siento helados?

—Habrá sofocado su fuego

mi desesperado llanto.

—¿Quizá es que hoy

cansados están mis ojos?

—No preguntes, afirma,

cansados han de estar

de ser tan hermosos.

—Y ahora dime, ¿y si mañana

no desearan volverte a ver?

—No digas eso, insufribles ojos,

que aún la noche es larga

y en ella puedo perecer.

Poema incluido en mi libro «El delirio de la palabras. Prosas y versos de juventud» (viveLibro, 2016)

2 Me gusta

Bravo! Magistral! Mi más sincera reverencia :raised_hands::raised_hands:

No sé qué decir. Nadie me había dicho algo así. Millones de gracias.
En cuanto tenga un hueco, leeré también tus poemas.