Descansan las campanas

Descansan las campanas,
no suenan en la iglesia,
tampoco se ven nidos
ni vuelos de cigüeñas.

Hay campos infinitos
ausentes de banderas,
el barro suple al prado
y el ocre al verde yerba.

Suspiran las cigarras
y duermen las estrellas,
dejando mil suspiros
el paso de un cometa.

Yo busco entre las sombras
el verso y el poema,
que venga hasta mi lado
y deje aquí tu néctar.

Así podré quedarme
dormido entre las peñas,
que están junto a la playa
oyendo a las sirenas.

Con ellas las corales
darán canciones nuevas,
de voces y de ochotes
surgidos de tabernas.

Descansan las campanas
y tú duermes con ellas,
mi tierna mariposa,
que vives en mis letras.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/03/24

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