(Des)almados

¡Oh, poetas de efímera pasión!
Miedo me da que se os acaben los temas:
que enmudezcan las piedras, que las fuentes
ya no os arrullen, que decline el sol
sin daros tiempo a hacerle una metáfora,
que las bragas aquellas que…
cuelguen ahora de otro tendedero.

Miedo me da que se os acaben los temas
y cual hienas hambrientas en medio de un desierto
revolváis vuestros rostros sonriendo
al espejismo tentador de hincar
el diente a la tierna carne del alma.

Miedo me da que se os acaben los temas
y os expongáis al peligro de la búsqueda
como niños gateando a los pies de los caballos
o ancianos que extraviaron sus lentes
en la entrada principal de El Corte Inglés.

Miedo me da que se os acaben los temas
y os enfrentéis al riesgo que la gloria os impone
—jamás la poesía os pondría tal prueba—
sin más armas que papel y lápiz
—y si me apuráis un libro de rimas—
sin comprender el verdadero peligro:
y es que las almas, queridos almados,
¡ay! que las almas las carga el Diablo.

(c) Joan Kunz

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A veces se pierden las palabras, los verbos, pero no es una sequía infinita, afortunadamente el hada de la poesía vuelve. Un gusto leerte. Saludos cordiales.

Como dijo ya no recuerdo quién: “el hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios”. Hay que saber cuando callar es la mejor opción para no hacer como decía Joan Margarit “un mal poema que ensucie el mundo”.
Tú eres una poeta magnífica y, cómo no, una lectora “atenta”. Has comprendido el sentido del poema. Y eso, en la poesía y en la vida, es fundamento: la atención.
Muchísimas gracias, Sinmi.
Saludos,
Joan

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¡Bravo por ese cierre magistral sobre quién carga realmente las almas!

Muchas gracias, Fernando.
Saludos,
Joan