De sólo pronunciarlas

Esfera arcaica de pólvora y caléndulas
que se asoma al horizonte
y domina la metrópolis
con palabras anacrónicas.

Escaleras mecánicas al cielo
que conducen multitudes
hacia las torres fantasmas
donde brilló la civilización
con palabras hipnóticas.

Bestia del firmamento
que devora la resaca
de masivas borracheras
y de sábados frenéticos
con palabras noctámbulas.

Palabras de vida,
para relojes palpitantes.

Y palabras de muerte,
que destruyen la carne y el hueso…

De sólo pronunciarlas.

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