De cuando fuimos todos tan felices

De cuando fuimos todos tan felices
juro al cielo que apenas si me acuerdo,
que si voy ocultando cicatrices
entre tantos entuertos ya me pierdo.

Quien sabe si la lengua me la muerdo
para que no me estalle la memoria,
que al estar como estoy en desacuerdo
me dolería repetir la historia.

Será que recordar las amarguras
no resulta un cubierto de buen gusto
siempre y cuando evitar también se pueda,

que muchas son a diario las facturas
que intentando matarme aún del susto
pinchos ponen debajo de la rueda.

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