De 11 a 12

¿Qué es una marca? Indudablemente una prerrogativa que muy a menudo me toma desnudo y que me lleva a situarme en una línea perpendicular y jamás en paseo por entre curvas.
Muchos sabios y bastantes definiciones. Pero dentro del acertijo y de la búsqueda plácida a favor de mi conveniencia, me quedo con aquello que me acomoda, una hendidura sobre cualquier superficie, una tachadura en algún relieve, un juramento a la posteridad, una cicatriz de guerra, como dice la nona que no camina pero que como jode desde su cuarto: “un recordatorio de la muerte fugaz que nos tocó y quizá se arrepintió.”

Pero el mundo gira, y uno debe encontrar su propia trinchera, y yo elegí dentro de ella una tregua de 11 a 12.
Y miro desde la ventana, en el cuarto piso, de los departamentos con vista al cajellón, aquello a lo que llaman la cotidianidad de las bestias.
Finjo invisibilidad tras la cortina, tras la leve llovizna de noviembre y tras mi propia comedia.

  • sabes, para nada es justo. dice con cierta ironía Strimmer Saturno mientras arruga el comprobante de lotería después de una pésima elección de números.

  • ¿y que querías? Responde Neilim. Tampoco estoy sola. Son muchos peones, intentando convertirse en reina.

  • No sé si pueda elegir mi desenvolvimiento dentro de un tablero querida Neilim. Solo requiero un acceso directo al jet set. No estar muerto como tantos otros es el más destructor de los enervantes.

  • 9 de cada 10. Le interrumpimos al unísono Neilim y yo.

  • es verdad nieris. 9 de cada 10. Y tras decir esto toma el el encendedor junto a la mesa del librero en la pared y va justo a las esquina donde está el cenicero con un porro a la mitad.

  • ¿Y como va míster perfecto? pregunta Strimmer Saturno después de darle un golpe y pasarlo a la izquierda.

Vivir en las favelas etremezcladas con sociedad, siempre tiene un cierto encanto entre provinciano y primitivo para el resto de los aristócratas.
Como tomar champaña sobre el lodo.
Mr. perfecto es en nuestra comarcación, el ejemplo del hombre destinado a la pobreza pero que a pesar de su vulgar infancia pudo escalar sobre sus expectativas de ingreso.
Siempre hay uno así, persona que se hace paso por tenacidad, por jamás rajarse, rendirse y batirse a puños por cualquier nimiedad, curiosamente siempre, habitarán su lugar de nacimiento, sin escapar de sus rituales y de su comodidad, siendo así, el exceso de humildad también una droga.
Ninguno de los tres, mucho menos la nona somos de hacer amistades, de saber nombres, de ir a bautizos, juntarnos para ver el partido de nuestro equipo, o ponernos al tanto de todos los aconteceres de nuestros vecinos o noticias de política o farándula trascendentales.
Benji, así es como se le conoce a este pequeño capo, tipo de cuerpo pesado, ágil como gorila, y con rasgos de masculinidad excesiva, y no es precisamente que lo tratemos de igual, simplemente lo saludamos, tambien a veces al perro que pasa y le hacemos sonidos -sh shh.

Neilim suele odiarlo, odia su buena suerte, y su forma de intentar mostrarle su simpatía sexual de forma equivocada y machista, el daño colateral a la sociedad porque su madre es junkie, y aquella facultad de la buena suerte en sus encomiendas, ya que desde que iniciamos el rito, de 11 a 12 nunca le hemos visto perder. Peleas, discusiones, atracos, el clima, confrontación con policías, cualquier inconveniente, pero el sigue ahí,sonriente con su diente de metal.
Ayer por la noche, un sujeto hasta las canchas, después de pedir fiadas cierta cantidad de material, regresó para pedir más y exigir un cambio por la calidad de la misma. Los vendedores asignados primero rieron, mandando al más inocente de ellos, una persona con problemas motrices, a pedirle que pagará cuánto antes, y se fuera por dónde vino sin dar problemas.
Todos los vecinos a nuestra maneras seguimos atentos a los hechos citados, algunos parecían espectadores de teatro, otros tendían a sentirse reporteros y grabarlo con su celulares, debo admitir en mi caso, que perdí un poco de la faena, la Nona pidió té, y yo buscaba la cajita con la bolsita de hierbabuena y unas galletas buenas que le había traído una prima.
Resulta ser que en ese inter, hubo un careo entre ambos, dónde el personaje con pocas ideas comerciales desesperó y golpeó al elemento más noble de todo el clan.
Pude ver al terminar mi labor mitad enfermero, mitad mesero y noventa y nueve por ciento nieto inútil, a toda una turba de malvivientes arrinconado al primero en forma de linchamiento.
Aquello erra gritos por doquier <<¿qué demonios te pasa bruto? ¿qué no ves que está malito? >> <> << ¿y ni creas que te vas a salir de está cabrón? <>
Alguien dentro de todo esté quilombo, corrió a avisarle a Benji.
El jefe de la cuadrilla en verdad no tardó, se notaba como recién levantado y contra su voluntad, apresuró el paso, desde su casa al fondo del callejón hacia el Golf blanco estacionado por el comprador inquirioso.
El muchacho de shorts de mezclilla y chamarra en verde fosforescente se levantó del asiento del conductor para encontrarse con el otro intermediario.
Benji no era Malcolm X, tampoco Ghandi, ni mucho menos Lou red al que llevaba estampado en su camiseta gris.
-fijate Benji que debo aclarar - no pudo ni terminar la oración. Fue una verdadera paliza. Uno - dos - tres - Myke Tyson contra el punching bag.

  • dame tus llaves. No lo repetiré. El pequeño hombre de paja en el suelo, no tuvo otro remedio que seguir las órdenes.
  • me quedaré el carro hasta que pagues todo lo que debes imbécil. Y tras amenazarlo sobo sus nudillos.
  • siiiiii. Dijó apenas audiblemente, y se cubrió el cuerpo como si tuviera un caparazón. Primero fue Benji quién lo pateó en las costillas y luego todos los ecuaces saciando sus ansiedades hasta dejarlo inconciente como una mancha de aceite sobre el asfalto.

Se que debo tratar algo en mi cuando veo está clase de eventos. Y no se trata de injusticia, de formar parte del bando ofendido, del hermano débil, pero me revuelve el estómago y me llena la sangre de plomo. Supongo que esta clase de violencia despierta un carácter ruin, a un psicópata que tarde que temprano habrá de explotar.
Sin duda que ganas de bajar y batirme en duelo con Benji no me faltan. Pero existe una prudencia social. Soy el deshecho de los deshechos. Y a veces esa decepcion es una barrera necesaria para no mezclarme a lo idiota con mis supuestos semejantes.

Mi historia en este vecindario es corta relativamente.
No conocí a mi padre, su tema y su historia se volvió un tabú, y sin embargo, siempre sufrí la típica broma de aquellos que conocían mi historia de que fue a buscar cigarrillos sin deseo aparente de volver al menos en este siglo.
Mi madre cuido de mi hermana y de mi, como una tigresa cuida de sus cachorros, a fuego, a sangre, con lo más íntimo de su carne y su sudor.

Cursaba secundaria, cuando las bocinas de la escuela me llamaron a la oficina de los directora interrumpiendo mi examen final de matemáticas.
Si hablamos de paradojas, yo estuve inmerso en una, iba feliz por qué en la matemática simplemente no doy una.
Mi conciencia no estaba tranquila y buscaba en mis dentros mil pretextos para la causa de mi llamado, obviamente no iban a felicitarme << queremos decirte que te olvides de los exámenes, tu lucha por ser futbolista profesional>> pero sabía que eso nunca iba a pasar, aunque algunos otarios digan que lo que piensas atraes. Quizá señalarían lo largo de mi pelo, fumar hierba en ell baño en recreo, molestar a Sofía y mirar por debajo de su falda, o el acordeón en el examen de física.
Todo un menú de divagaciones, todas por mucha preferibles a la peor noticia en el peor día de mi vida.
Ningún evento me había calado tan hondo.
La desgracia se vistió de absoluta tristeza y coarrugó mis proyectos y planes para siempre, sepultó mi infancia, y me mostró todas las cosas para las que no estaba listo.
Once años desde entonces, una perdida que devastó todo a su paso, un maldito 16 de mayo, construyendo mi amargura.
Tenía entonces diez y siete años, bastante inmaduro, bastante expuesto al mundo y al colofón de toda su inmundicia, diez y siete años y tantas veces en las que quisiera volver ahí, y otras en las que inevitablemente viro como si nada.

Neilim nos anunció cuando subió al departamento, en ese vestido pegado al cuerpo que tan bien le quedaba, algo que se le hacía bastante extraño para un conocedor del barrio, los centinelas del pequeño y surreal grupo criminal no estaban hoy como de costumbre.

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Fin de año también es una buena época para colocar una de esas buenas frases de la nona: " la navidad divide a las personas, entre a quienes la aman, la detestan, les importa un bledo y las que la no la conocen."
En mi pequeño grupo, cabían todas esas elecciones anteriormente mencionadas.
Neilim pertenecía fervientemente al primer grupo de individuos. El natalicio del nazareno la desquiciada completamente, revitalizado su espíritu, agrandando sus sentimientos más fraternos de una forma completamente positiva. Irradiaba jubilo, gratitud y de manera altamente contagiable. Y era está en definitiva una situación que rebasaba por mucho el valor comercial con que las grandes corporaciones abusan del consumismo y su relación proporcional con el afecto.
En casa de Neilim la celebración tenía otras proporciones, ya que estar juntos, disfrutarse, dignificar el calor de hogar, tenía otras superiores canotaciones.
Se trata de amar sin recato, al hermano, al amigo, incluirlo, alentarlo y hacerle saber que nuestra vida es mejor por su mera existencia, por su inconfundible marca, por ese rayo de sol interno y repleto de nobles virtudes que ilumina nuestra parcela descolorida.
Días antes de la gran cena, el estrés aculumado ante la expectativa de un evento memorable a la perfección se desborda, pero no así en su porte, sus gestos, amabilidad y trato con cualquier otro humano, entienden del encanto mediático de estas fechas, y sus paciencia crece de forma inherente con los detalles típicos del mismo, las compras de último momento, las citas tempranas a la estética, la limpieza del recinto, así como la cocción adecuada del pavo después de inyectarlo y su pertinente baño de vino.

La acompañe en una ocasión, y no digo que pase una agradable velada, pero precisamente Unión de familia verdadera
no tengo mucha, mi famila es muy escasa, vive lejos o les importo menos que un consejo no pedido, quizá tenga leves recuerdos con que atesoro a las personas que convivíamos en el comedor la nona, pero hasta ahí, tampoco soy muy adepto a dar lástima, transformarme en el niño sin amor, en el bicho raro y lucir dichoso un lugar de invitado incómodo, intentando pulir mi comportamiento con personas con quien posiblemente jamás me vuelva a cruzar.

Y como galimatías del destino debo hacer hincapié en el incremento de mi capacidad sociable en estás épocas, pues si hablara de un porcentaje, tendría que situarlo en un 70% en comparación con el resto del año, dato esté que también sirve para un carajo, con sus claras excepciones como en el caso de Strimmer Saturn, miembro que pertenece al segundo grupo, persona que odia tal acontecimiento aún cuando incremente gracias a los fanáticos decembrinos considerablemente sus ingresos,
Y fue tras mucha insistencia de Neilim para acceder a acompañarla en Navidad, que me vi en la necesidad de acudir con algo para no llevar las manos vacías.
En ese entonces trabajaba en una tienda de telas, cortaba material, ayudaba a surtir, y atendía clientes. Un trabajo digno, con sus limitaciones y responsabilidades, nada para volverme loco. Sin saber a quien recurrir, pregunté s mi jefa en ese momento en turno, por un regalo no muy caro y con el cual no quedará mal frente a la totalidad de invitados.

  • ¿Suavizar extraños eh? dijo la señora Monse como para si misma. - nada como un postre muchacho. El estómago es igual a el caballo de Troya. Abre puertas insospechadas, además la azúcar, libera dopsmina, Loque conduce al descontrol y por poco se refiera del tema, una adicción. Mañana sin falta te daré la tarjeta de un panadero amateur. Velo a ver y dile que vas de parte mía.
    asentí educadamente y di las gracias.

La señora Monse fue fiel a su palabra, y me entrego la tarjeta de su panadero recomendado al día siguiente como prometió, desconocedora ella y yo, de la estallida de carcajadas que produciría esa primera vez el diseño de aquella tarjeta en papel mate.

A todos nos persigue algo, es muy de humanos volver la mirada hacia atrás, reconvenirnos, volver sacro lo añejo y en comparación con el presente o lo venidero, creer decididamente que se dejaron asuntos pendientes sin resolver, licitaciones del lado que debemos finiticsr si o si, cierto protagonismo envuelto en culpas, heridas y perdones, respirar las revelaciones de nuestro propio crucigrama.

" Las obsesiones nos persiguen toda la vida" <> y además y para complementar, lo tengo bastante claro como la llegada del hombre a la luna.
Lecciones y esperanzas. Asi veo el camino y quienes se cruzan en el, ella por su parte, relució en mi pista de aterrizaje como un viejo sueño, idénticamente a un mensaje de paz hacia mi agria existencia, simplificando la oración donde se encuentra la tranquilidad en su estado más transparente y natural.
Su llegada movió enteramente mi existencia, como un alud propio de la montaña, propició un giro violento pero necesario en mi historia, en el marcador de mi corazón, hasta sujetar con delicadeza la negrura de mi entorno como si fuese un cangrejo para guardarlo dentro de su tenaza, y lograr envolvolverlo con una maestría insuperable, como una canción del día más soleado, del más dulce día, del día más perfecto.
Pensar en ella me salvaba, me daba motivos, un tanto de madurez sagrada circulando en mi sangre y en esta alma ansiosa de rendirme sin comentarios, sin rencores, sin aprensiones, sin venenos ajenos ni aguijones colaterales, sin partes doble intencionadas, inevitablemente. Ella era bella, y me quería. Curiosamente en el mismo nivel de devoción que yo le profesaba.
Dolía tanta juventud, dolía tanta insensatez, tanto frenesí, tanto ruido rítmico.
Y sigo considerando que la llegada de Bianca fue un ajuste de cuentas del destino, tierra firme y un grito para levantar mi ánimo y mi estabilidad.
Bianca trabajaba en el banco contiguo a la tienda telas donde yo laburaba, y muchas veces nuestras horas de descanso coincidían ignorantemente de la amistad que se iba forjando.
Siempre después de pasar unos instantes con ella charlando quedaba completamente hipnotizado de las notas de su perfume sobrio y de almizcle añejo.
Nuestros caminos eran completamente diferentes. Ella estaba por terminar la carrera de economía, y cada vez que hablaba de algún tema relacionado con su campo, hablaba extasiada, como si hubiesen fuegos artificiales. Yo empezaba a quedar enganchado con sus labios, de repente y de la nada los recordaba, y una especie de turbación recorría mi cuerpo haciéndome sentir feliz y al mismo tiempo pequeño. Leí por compromiso meramente empático e intelectual y mayormente por la cercanía de esos labios en forma de corazón, a Jhon Maynar, Adam Smith, Joseph Stiglitz, Friedrich Haynes, Ludwing Van Moses, Jean Baptiste Say y su Tratado de Economía Política entre muchos otros.
Adoraba hacerle preguntas que no lograba del todo comprender, Bianca siempre fue respestuosa y muy paciente para delucidar.
-¿A qué se debe amiga que suba la cantidad de pobres despropocionalmente junto a la cantidad de nuevos ricos? - y tras preguntar me quedaba un largo rato mirándola directamente a los ojos. La tensión era evidente, así como los silencios cada vez más largos e incómodos.

  • Creo es una pregunta de varias respuestas teóricas y ninguna certera. paso los dedos por su cabello ondulado y castaño, y río para sus adentro como si aquella prerrogativa la hubiese rebasado.
  • Supongo que los orígenes socioeconómicos están estrechamente ligados a los destinos. dijó un tanto consternada, inconsciente si esa respuesta pertenecía a cualquier ramificación de la economía, de la sociología, de la filosofía o incluso más profundo desde su ideología sagrada.
  • Bianca - interrumpí suavemente su diálogo interno después del cortocircuito.
  • No es que muchas frases me encajen, sabes, pero mi madre siempre repetía una frase que arrebato de mi padre: "Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo». En realidad, tiene muchas interpretaciones y se ajusta a casi cualquiera en todo momento. El autor es un tal Ortega y Gasset y aparece en un libro llamado Meditaciones del Quijote. Usando esa analogía en este preciso momento, solo puedo entender mi pequeñez ante el universo, mi asombro ante tanta majestuosidad por doquier. Soy una estela imperceptible que acompaña a su modo y velocidad al viento, un pasajero de segunda categoría, un intrépido aventurero, un loco quizá, con sueños sofisticados, con deseos de unión, un bohemio que debe procurar entremezclarse con la sociedad para volver cada noche a su mente atribulada, a su alma recomponiendose de tanta injusticia. Quizá nadie bueno para los estándares de está sociedad. Un hombre en las nubes, un tipo solitario al que le gusta pensar, y reflexionar sobre el paisaje a lo lejos. Sonará muy poco ambicioso o simple, pero estoy siendo sincero contigo, soy la roca en el muelle que mira desaparecer lo quiere cuando el mar se revuelve.
    La cara de Bianca tomo otra fisonomía, bajo la cabeza y tomo la cadena con San Benito que le regañaron sus padrinos como regalo de primera comunión que colgaba seductoramente en su pecho.
  • Te quiero. Fue la primera vez que lo dijo. Fue como sentir el cuño que marca la piel de las reses, impávidamente me aleje, sin decir nada, por qué quizá ya se lo había dicho antes y muchas veces a mipropio modo.
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Seguirá…verdad?
Lo espero por favor. :clap:

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Todos los días un poquito.
Saludos

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