Cuesta abajo y sin frenos

Destapando la caja de los truenos
cantidad de preguntas se despejan,
si bien al jubilado despellejan
mientras que cuesta abajo va y sin frenos.

Quién sabe si detalles tan obscenos
a propósito grandes llagas dejan,
que si a tiempo quizás no se cotejan
mejor que por pudor no valoremos.

Que una vez se abren duelen las heridas
que en falso cicatrizan a menudo
como remedio vano y sospechoso,

si usado como firme salvavidas
justo al final no ha de servir de escudo
para hacer frente a semejante acoso.

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