Cuando nos morimos de miedo

Y quizá no sea el abrazo que más quieras
pero ahora que el miedo ha estallado
en la funda del sofá
tienes la necesidad de darlo.

No es el olor del recuerdo
de los viajes rutinarios
es el hecho de olerlo
y pensar que ya vuelves
que ya casi es viernes

Es en ese privilegio de llorar
en las butacas
de pelear con teclados
de buscar en los semáforos
poemas de tres palabras.

Es en ese estado repetido
redundante,
que se hace tan exclusivo
cuando te sientes distante.

Y quieres poder decir
a tus dolores de antes
que aunque te acuerdas de ellos
ahora tienen que callarse

Y estás en pausa
y se han puesto en cuarentena
los delirios ordinarios
y lo urgente, es lo único importante.

Y claro, ya sé que quieres
que lo vital siga siendo
todo eso que te rugía por dentro
esperando a ser pensado
para poder existir.

Que lo que cuesta la vida
no sea lo que vale en realidad
que lo que suponía mucho
quizá valga mucho más.

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Esta situación tan extraña y desagradable que vivimos nos ha hecho repensar, @BeaVe nuestra forma de gestionar el día a día, con sus afectos cotidianos, y aquello que en realidad importaba más.

Recibe un fuerte abrazo.

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