Un texto lleno de ternura, paciencia y una capacidad poética envidiable para encontrar lo extraordinario en lo discreto.
Felicitaciones por esta pieza.
La mirada de un poeta, más que una mirada, es una radiografía de lo invisible, una vitrina con nitidos códigos donde se puede ver el alma del otro. Gran aplauso Andrés
Qué razón tienes Domingo. El poeta, cuando la inspiración lo permite, intenta ver más allá, lo invisible, y en ocasiones lo consigue. Ver la realidad e imaginar lo que hay detrás. A eso nos dedicamos, la mayoría de las veces sin demasiado éxito!