Cuando el niño reconoce a la muerte…

Cuando el niño reconoce a la muerte,
sola y escondida en un rincón:
La vida se le tornase auto consciente…
Ya el pan comenzase a empalagar, e
intrascendente negativa a masticarse…

Sucede que el niño puede llegar a apenarse
u obcecarse con ella… con la errante…
Niña nacida sin ojos, niña en proceso de
crecerle unos ojos… como los del niño que
no puede evitar hechizar a su amante

En un ajedrez de miradas, entre el
niño y la muerte, surgiese su amor…
¡Qué amistad tan próxima al odio!
La muerte se disfrazase de la vida
para darle esos golpes de existencia;
pétalos que ella va arrancando, uno a uno,
de un calendario puesto a la fuerza

¡Con qué ojos se despertó la muerte!
¿Con ojos de quién responde a su amante?
Astuta niña con un clavo inocente…
¡Ahora ojos tiene de blanca paloma
y ya nadie advertirá que no posee sombra!
¡¿Cómo no podría el niño sentirse embelesado hasta la tripa?!
Niña que pareciese su madre de toda la vida…

Cuando el joven advierte a la muerte,
sola y desnuda en un rincón:
La vida le fuese cuna a la serpiente…
Sapiente bestia con una piedra para el sueño,
dócilmente se columna en el cerebro…

Sucede que el joven madura y llega a despuntar
cuando la muerte se piensa mudar…
Jovencita de ojos pequeños, en proceso
de algún día relevar a sus gemelos, los del
¿joven? ¡Oh ya sintiese el peso de mil vidas pasadas!

En un ajedrez de miradas, entre el
joven y la muerte, surgiese la duda…
¡Qué milagro tan próximo a ser recuerdo!
La muerte volviese a disfrazarse de la vida
para darle esos golpes de realidad;
témpanos que ella va soltando, uno tras otro,
de un cielo que ya empieza a encenizar

¡Oh, con qué ojos se desveló la muerte!
¿Con ojos de quién llamase a su amante?
Tan tarde… Vicioso numen con su arte…
¡Ahora tuerce los ojos como si rosas fuesen, mas
nadie escuchará el gemido de quien por todos reza!
¡¿Cómo no podría el joven desilusionarse con todo hasta la sien?!
La muerte a escondidas empollara a sus mosquitos en su piel…

Cuando el hombre descubre a la muerte,
sola y moribunda en un rincón:
La vida se sintiera detenerse…
La vida se observase invertida
¡Con qué ojos ve la muerte a la vida!
Si sólo es una niña que nació para verme…
Y ahora tengo UN FRÍO y UNOS OJOS en la frente.

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