Cuando el ego se dispara

No me quejo aunque el ego se dispare
y proteste salvaje cual guerrero,
que ante cualquier dilema ponga un pero
sin solución acorde que le ampare.

Sino que por muy juez que se declare
a sus pies no tendría el mundo entero,
ni siquiera conforme por dinero
si querencia no tiene que le pare.

Será que prepotente se presenta
si don no tiene a tiempo que le frene
cargado de argumentos y razones,

pues cumplidos con creces los setenta
su ambición en peligro aún me tiene
si me subo o me bajo los calzones.

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