Y él andando por el mundo, con su buen gusto al vestir, procurando verse atractivo, así en masculino; cuando por dentro imagina ponerse más coqueto, más femenino, porque siempre ha gustado del arte del color en el rostro, la manera en que una brocha puede dar color a sus párpados, levantar sus pestañas y hacer que la luz, dé brillo a sus ojos hermosos. Con esa nariz afilada que hace juego perfecto a sus labios; esos que quisiera pintar de rojo y plasmar en el cuerpo de quien ama besos alocados.
Ahí va él escondiendo los sentimientos más sensibles, lágrimas femeninas bajo esa mirada varonil de que todo está bien, que es fuerte, de que nada pasa. Y se deja su barba queriendo dejar colgando mejor, collares en su cuello sobre un escote más lampiño y voluptuoso. Moverse de manera natural, la manera en que su cuerpo le dicta, pero tiene que forzar para no levantar sospechas o diretes, hey ahí va ese, o mira ahí está ¿esa?
Y mientras le observo y me percato de su simulación al andar, yo aquí sentada deseo cambiar su cuerpo por el mío, soy bella lo sé, pero yo ya no quiero pintar mis ojos, ni mis labios; estoy cansada de saber que sólo así puedo ser más atractiva si me ven pasar, haciendo conjunto con vestuarios femeninos que me hacen más sensual, sí, pero que me quitan tiempo y comodidad, esa en la que me siento tan a gusto, tan yo; unos jeans y playera así tal cual como su look casual.
Te cambiaría mi cuerpo sin dudarlo, no tengo grandes senos, pero mira mis caderas, seguramente los vestidos que quisieras usar en este cuerpo te encantarían. En cambio yo quiero el tuyo, al que queda mejor unos jeans y botas, con tanta practicidad sin preocuparme de combinaciones, incluso de tener un gran guardarropa.
No quebrarme en ese cuerpo más fuerte, no quebrarme por estupideces que la vida me pone de frente y que sin querer, sin poder controlar, mojan las cortinas de mi mirada con lágrimas a veces estúpidas que un hombre con facilidad puede controlar. En cambio yo, así mujer me vengo abajo fácilmente, siendo incluso tachada como símbolo de debilidad. Cómo quisiera tener tu cuerpo, tu mente de hombre fuerte…
Sin embargo, ahí va aquel que quisiera sacar su ella y yo aquí viéndole queriendo ser él.
La naturaleza y sus caprichos… O sus antojos…




saludos