Con los codos en la mesa

Será buena la intención
que me encuentre trabajando,
quien sabe si improvisando
lo que dicte la razón.
Será que la inspiración
tan sólo ëbrio me asiste,
si con dos copas me enviste
con su guasa irreprochable,
a la hora, lo más probable
de contar algún mal chiste.

Poco se puede crear
con la sesera vacía,
si es que aquello que se cría
antes se ha de cocinar.
Que tan sólo por largar
si el genio igual no funciona
es que apenas se razona
con los codos en la mesa,
y salvo alguna sorpresa
la ignorancia no perdona.

Más que en la brega constante
halla quien crea en la musa,
de la cual mucho se abusa
por tirar hacia delante.
Ojalá que dios mediante
se reconozca al poeta
que su trabajo respeta
de la forma más altruista,
sin que sus dotes de artista
por renombre comprometa

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