La noche es cómplice
de tantos sueños,
de tantas ilusiones,
de alguna emoción
que esperanzas engendra
con las ansias del sentir.
El día es cómplice
de momentos e instantes
que dejan recuerdos
en los minutos de la memoria,
de segundos eternos de duda
que te hacen ver
lo imperfecto y burdo
de tu existencia.
La tarde es cómplice
de esa realidad
que aceptas sin duda
fortaleciendo tu sentimiento
llevándote a esa realidad
que es casi perfecta.
El tiempo es cómplice
de todo y de nada
porque es sincronizado
con el destino de tu vida,
es justo, porque marca
de alguna manera, las horas
donde tú te sientes
cómplice de la vida.
Pippo Bunorrotri 17/12/25