Como al resto de mortales

Cuando un pobre diablo muere
hoy nadie lo tendrá en cuenta,
aunque no cumpla los treinta
un funeral que no espere.
Así que pensar sugiere
que si fuéramos iguales,
tratados tal para cuales
ante el mundo seríamos,
y un rezo rezaríamos
como al resto de mortales.

Que en este mundo mezquino
quien no gana para pan,
que se olvide del champán
si es que a sufrir aquí vino.
Así lo muestra el destino
enviándonos sus señales
si para colmo de males
nadie piensa diferente,
pidiendo ser consecuente
como al resto de mortales.

Si el pez grande come al chico
decía pancha mi abuela,
cuando a la luz de la vela
nunca cerraba su hocico.
Lo mismo dicen del rico
que amasa sus capitales
sin que prejuicios morales
le produzcan un sofoco,
o se le acuse de loco
como al resto de mortales

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