Cara a cara

Afrontar el presente cara a rara
conlleva intrínseco perder el miedo,
y aunque la circunstancia suene rara
queda prohibido contestar “NO PUEDO”.

Pues cantidad de veces un torpedo
nada más levantarnos nos sorprende,
mientras que nos señala con el dedo
al creer que una trampa se nos tiende.

Será que así la moto se nos vende
sin lograr desmentir un comentario,
porque el sustento igual de un hilo pende
en aqueste existir tan en precario.

Pensar quiero ojalá de mil amores
que tiempos nos esperan aun mejores.

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