Y voy dando ese paso adelante
con dos hacia atrás,
como siempre se deshace
en el minué de esta vida.
Sobre todo cuando, como yo,
uno ya va,
un poco de capa caída.
Quizás influya este helado corazón
de invierno tras invierno
sin ninguna dicha.
Tendré que hacer como ese caracol
atrancar bien la puerta
con mil versos de saliva
a esperar otro nuevo chaparrón,
que deshaga la costra,
pero sin ninguna prisa.
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Me gusta el ritmo de tu poema. Al leerlo en voz alta, siento que cada estrofa empieza como un impulso en el primer verso que se desvanece en los siguientes, lo que resuena bien con el tema de la desesperanza.
Es como si el hablante lírico estuviera derrotado, con la cabeza entre las manos, y al empezar cada estrofa levantara la mirada, pero al no encontrar nada nuevo que valga la pena, vuelve a la postura original de desaliento, decepcionado.
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A veces, saber que alguien más se siente como un “caracol” intentando protegerse del frío con sus propias palabras nos hace sentir un poco menos solos en nuestros propios inviernos.
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Muchísimas gracias alejandros
Un cordial saludo
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Muchísimas gracias Fernando
saludos cordiales