Te hablo y hablo y no respondes
quisiera entender qué te pasa
me siento como si estuviera
en el centro de una plazuela
sentado íngrimo en un banco
pareces una hoja en blanco
una campana sin badajo
un aula vacía en la escuela
Di algo, anda, cualquier cosa
un “no aguanto más”, un reproche
pero no te quedes callada
mira que si no dices nada
tu voz no perturba el silencio
no profanas mi tranquilidad
la paz se torna un sin sentido
y el sentido pierde claridad
Detén, por Dios, esta agonía
no dejes que la tarde muera
te necesitan tus magnolias
el cristo de tu cabecera
tus utensilios de belleza
las manecillas de tu reloj
el gran futuro que te espera
y también te necesito yo


