Me inundo en ti,
por doquier tu presencia;
mi amado Dios.
Todo tiene tu rostro
y tu rastro supremo,
surtidor de mi luz.
Foto gracias a Binh Dang Nam vía Unsplash

Me inundo en ti,
por doquier tu presencia;
mi amado Dios.
Todo tiene tu rostro
y tu rastro supremo,
surtidor de mi luz.
Foto gracias a Binh Dang Nam vía Unsplash

Que inmensidad más intensa y bella abrigan tus versos, poeta!!! 


Gracias mi querida Poeta, es que Dios es inmenso

Anegándote en la bella luz celestial…
Muy hermoso, Lis!
Abrazo fuerte, amiga! 

La flor de bora o jacinto de agua, me parece maravillosa! En la casa donde nos hemos mudado hay un estanque en el patio no han crecido los lotos, pero los Jacintos cada tanto dan sus flores. Una meditación frente al estanque y no hay forma ni palabra con la cual agradecer a Dios por tanto. Besitos mi querida Mari.

Maravilloso tiene que ser ese rincón…con los hermosos jacintos de agua.
No me extraña que te inviten a meditar…


Cuídate mucho por allí con lo que está pasando, amiga!!
Hacemos lo máximo que podemos para protegernos, del resto, pues en las manos de Dios Él dirá.
Una delicia de Bussokusekika Lis. Preciosa la imagen.

Gracias querida Horten

Me encanta “…por doquier tu presencia; mi amado Dios.”
¡Bellísimo, una maravilla!

Muchísimas gracias Alda.

Místicos y delicados versos, @Kumdeamor. Un gusto leerte. ¡Abrazo!
Muchísimas gracias Alex, un placer leerte también.

Bella luz. Saludos.
Muchas gracias Rraffa! 
Vaporosos y certeros versos, Lisbeth. No quiero ponerme taoísta pero si en lo pequeño cabe lo gande, en lo breve hay sitio para lo hondo. Como tu poema. Bravo, compañera.
Cuánta belleza en esa poesía, amiga y Sempai.
Felicitaciones. Me encantó
Muchas gracias David 
Muchas gracias amigo!!! 
el agradecido soy yo, por tus regalos de lectura y enseñanzas.
Abrazo