Mira…
el bebé bidente
cierra sus dos ojos monacales
dalailámicos y búdicos
y en la trastocación de un trance
guardando la mirada
abre el cíclope de la boca
mostrando un par de dientes púnicos.
La belleza potencial
de un ser frágil
completamente inútil.-
Cuando escribo algo que suene poético, intento no pensar mucho… sino que le doy “play” al instinto porque ese mandibulear demasiado tiempo la idea, traba el fluir de las palabras. Intento escribir lo primero que se me viene a la mente.
Hay personas que premeditan el tema del poema, luego se sientan y ¡¡¡Zuas!!!, lo escriben. Esa premeditación de lo poético, nunca he sido capaz de replicarlo.