Bajar la guardia

Bajar la guardia a nadie le conviene
por confiar en las curvas del camino,
si es que a perder le lleva pronto el tino
viendo que garantías pocas tiene.

Mucho mejor será que se serene
y comience a tejer sano y bien fino
porque si vueltas da como un molino
no habrá motivo que a mentir le frene.

Que con meter no basta la cabeza
en un hoyo de arena por si acaso
la tormenta le lleva por delante,

que muy bueno es mirar con más destreza
los golpes de la vida paso a paso
sin renunciar a responder, no obstante.

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Siempre es un gusto disfrutar de tus sonetos.