Ave interior

Ella, lleva una larga silueta de espirales
en el lecho de sus paréntesis.
Son hojas de tristeza que se abren en una orquídea
manchada de ayeres, cómo viejos licores
en las alas de una de parábola…

Ella, dulce ave interior que posa su corazón
en la temperatura de un océano espeso.
Me acosté en su pecho, viví en su eco…
Y todo silencio inmaculado
volvió hacerse latidos en las campanas.

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Campana y ave interior

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Bellos versos, con un remate tan hondo…

Abrazos, Héctor!

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Un mejor titulo. Gracias mi amigo poeta.

Siempre es un honor que me leas y comentes. Un saludo afectuoso, querida amiga poeta

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Simplemente, maravilloso. Saludos cariñosos.